Reporte Católico Laico

La Historia necesaria: Carta pastoral de Monseñor Rafael Arias Blanco – 1957

La Historia necesaria: Carta pastoral de Monseñor Rafael Arias Blanco – 1957

El 1° de mayo de 1957 fue  leída en todas las iglesias de Venezuela la Carta Pastoral del entonces  arzobispo  de Caracas Rafael Arias Blanco, constituyéndose este hecho en uno de los grandes y olvidados episodios del último año de la dictadura de Pérez Jiménez.

 Los curas párrocos de Venezuela leyeron en los púlpitos una Carta pastoral del Arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias. En ella se analizaba la situación obrera del país, se planteaban francamente los problemas de la clase trabajadora y se evocaba en sus términos esenciales la doctrina social de la Iglesia.

Desde Caracas hasta Puerto Páez, en el Apure; desde las solemnes naves de la Catedral Metropolitana hasta la destartalada Iglesia de Mauroa, en el Territorio Federal Amazonas, la voz de la Iglesia, -una voz que tiene 20 siglos-, sacudió la conciencia nacional y encendió la primera chispa de la subversión. En un país de rigurosa censura de prensa, fue como un grito de libertad.
CARTA PASTORAL DE MONSEÑOR RAFAEL ARIAS BLANCO
(ARZOBISPO DE CARACAS)
NOS, DOCTOR RAFAEL ARIAS BLANCO. Por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica Arzobispo de Caracas,
A nuestro Muy Venerable Señor Deán y Cabildo Metropolitano: Clero y fieles de la Arquidiócesis, salud y bendición en Nuestro Señor Jesucristo. Van a cumplirse dos años de la fecha venturosa en que Su Santidad el Papa Pio XII, ante una grandiosa representación de la Asociación Católica de Trabajadores Italianos (ACLI), declaró la solemne institución de la Fiesta de San José Obrero para el día Primero de Mayo. Con este gesto pontificio, de admirable estrategia apostólica, el día Primero de Mayo, que en muchas naciones había alcanzado el carácter de Día del Obrero, quedaba santificado por la Iglesia, borrando el recelo con que muchos fieles y aún espectadores indiferentes miraban su celebración, considerándola como manifestación netamente revolucionaria contaminada de espíritu marxista.
1) Actualidad del problema social – obrero
Estamos ante una nueva prueba de la solicitud y preocupación de la Iglesia por la clase obrera que llega en hora feliz a nuestra Patria; en la hora en que Venezuela siente, en todo su ser, el estremecimiento de una nueva vida que está naciendo; en la hora de una transformación radical de su economía. En efecto para nadie puede pasar desapercibido el salto que de una economía preponderantemente rural está dando nuestra Patria a otra eminentemente industrial y minera. Con la erradicación de algunas de las causas inveteradas de mortalidad, con una mejor salubridad pública y con la poderosa corriente inmigratoria, en veinte años -entre 1936 y 1956-la población venezolana ha pasado de cuatro millones a mis de seis millones de habitantes, es decir ha experimentado un aumento del 35%. Pero el nacimiento y desarrollo de la industria y minería, junto con las facilidades de vida que ofrecen los grandes centros urbanos y la riqueza del Estado, ha producido el desplazamiento de masas campesinas hacia las ciudades y regiones industriales. Este fenómeno de éxodo rural que todos notamos, nos lo descubren en toda su gigantesca gravedad las estadísticas, según las cuales la población rural venezolana descendió del 65%en 1936 al 45% en 1950.
2) La Iglesia tiene el derecho y el deber de intervenir en los problemas
Este hecho trae lógicamente como consecuencia la multitud de problemas sociales que está viviendo la nación, y sobre los cuales, aunque sea someramente, queremos llamar la atención del Clero y de todos los fieles confiados a nuestro cargo pastoral, porque la Iglesia tiene derecho, un derecho al cual no puede renunciar, a intervenir en la solución del problema social, según las palabras del Sumo Pontífice León XIII en su Encíclica Graves de Communi:
 “En opinión de algunos, la llamada cuestión social es solamente económica, siendo, por el contrario, certísimo que es  principalmente moral y religiosa, y por esto ha de resolverse en conformidad con las leyes de la moral y de la religión”
.Más tarde el Papa Pio Xl, en su Encíclica Quadragesimo Anno, recogía esta doctrina en las siguientes frases:
“tanto el orden social como el económico están sujetos a nuestro Supremo juicio, pues Dios nos confió el depósito de la verdad y el gravísimo encargo de publicar toda ley moral e interpretarla y aún urgirla oportuna e importunamente”
. Y en discurso pronunciado él 16 de  junio de 1947 Nuestro Santo Padre Pio XII afirmó:
“La Historia es testigo de la gran solicitud con que la Iglesia ha tratado siempre esta cuestión, no porque ella tenga el encargo de regular directamente la vida económica, sino porque el orden económico-social no puede ser desligado de lo moral, y afirmar y proclamar los principios inmutables de la moralidad es precisamente privilegio y deber de la Iglesia “. (A.P;-1947 -p59). Según las citadas palabras, la Iglesia no sólo tiene el derecho, sino que tiene la gravísima obligación de hacer oír su voz para que todos, patronos y obreros, Gobierno y pueblo, sean orientados para que todos los principios eternos del Evangelio en esta descomunal tarea de crear las condiciones puedan disfrutar del bienestar que la Divina Providencia está regalando a la nación venezolana.
3) Pio XII nos habla
Motivo de seria reflexión debe ser para los venezolanos el hecho de que en el lapso de sólo cuatro años, el Sumo Pontífice haya dirigido su palabra expresamente a nuestra nación, en tres ocasiones, y en dos de ellas haya hecho hincapié en el problema social. Cuando toda Venezuela se congregaba en el corazón espiritual dela Patria, Guanare, para coronar a su Patrona, la Virgen de Coromoto, nos dijo Pio XII:
“Pedidle (a la Santísima Virgen)… Que la caridad de Cristo triunfe en las relaciones sociales haciendo llegar a todos los beneficios del justo progreso y del razonable bienestar… Y que reconociendo todos su verdadera maternidad, todos se sientan hermanos en Jesucristo, hijos de un mismo Padre que está en los cielos, que pueden y quieren vivir en paz para dar al mundo, agitado por el odio y por la violencia, el ejemplo de una nación que sabe gozar de los beneficios de la fraternidad cristiana”
(A.A.S. Vol. 44 pago 739). En octubre de 1956 cuando el Canciller de la República visitó al Santo Padre, éste en su discurso insistió:
Elementos eficacísimos de progreso, pero elementos otorgados no a una persona exclusivamente, sino a toda una sociedad que debe sentir sus provechosos efectos en todas sus categorías, para que el desarrollo sea armónico y beneficioso, elementos en favor de una sociedad, que debe hacerse digna de tantas predilecciones divinas con su asiduidad al trabajo, su respeto a la pública moralidad, su celo por conservar la integridad y la estabilidad de la familia, su empeño por procurar la buena educación, sobre todo religiosa y moral de sus hijos “. A nadie puede extrañar la insistencia con que la Iglesia ha llamado la atención de los venezolanos frente al problema social, que el inmortal Pontífice León XIII resumía en estas frases:
“…los aumentos recientes de la industria y los nuevos caminos porque van las artes, el cambio obrado en las relaciones mutuas de amos y jornaleros, el haberse acumulado las riquezas en manos de unos pocos y empobrecido la multitud, y en los obreros la mayor opinión que de su propio valer y poder han concebido y la unión más estrecha conque unos a otros se han juntado, y finalmente la corrupción de las costumbres, han hecho estallar la guerra (social)” (Enc. Rerum Novarum). Y ese problema social, decimos y recalcamos, existe en Venezuela.
4) La realidad sociológica de Venezuela
Nuestro país se va enriqueciendo con impresionante rapidez. Según un estudio económico de las Naciones Unidas, la producción per capital en Venezuela ha subido  al índice de $540.00, lo cual la sitúa de primera entre sus hermanas latinoamericanas, y por encima de naciones como Alemania, Holanda, Australia e Italia. Ahora bien, nadie osará afirmar que esa riqueza se distribuye de manera que llegue a todos los venezolanos. Ya que una inmensa masa de nuestro pueblo esta viviendo en condiciones que no se pueden calificar de humanas.
El desempleo que hunde a muchísimos Venezolanos en el desaliento y que a algunos empuja hasta la desesperación; Los salarios bajísimos con que una gran parte de nuestros obreros tiene que conformarse, mientras los capitales invertidos en la industria y el comercio que hacen fructificar esos trabajadores, aumentan a veces de una manera inaudita; el déficit, no obstante el plausible esfuerzo hasta ahora realizado por el Estado y por la iniciativa privada, de escuelas sobre todo profesionales, donde los hijos delos obreros puedan adquirir la cultura y formación a que tiene absoluto derecho, para llevar a una vida más humana que la que ha tenido que sufrir sus progenitores; la falta de prestaciones familiares con que la familia obrera; pueda alcanzar un mayor bienestar, las inevitables deficiencias en el funcionamiento de institutos y organismos creados para el mejoramiento y seguridad del trabajador y su familia; la frecuencia con que son burlados la ley del trabajo y los instrumentos legales previsto para la defensa de la clase obrera; las injustas condiciones en que muchas veces se efectúa el trabajo femenino; son hechos lamentables que están impidiendo a una gran masa de Venezolanos poder aprovechar!; según el plan de Dios, la hora de riqueza que vive nuestra Patria, que como dijo el Eminentísimo Cardenal Caggiano, Legado Pontificio al II Congreso Eucarístico Bolivariano, en la Sesión Extraordinaria que en su honor celebrara el Ilustre Consejo Municipal del Distrito Federal;
“Tiene tanta riqueza que podría enriquecer a todos, sin que haya miseria y pobreza, porque hay dinero para que no haya miseria”
5) Dos Objetivos concretos
Para mejorar la condición de los trabajadores nuestra legislación social debe proponerse: la consagración nacional del Salario Vital Obligatorio, y la institución igualmente nacional de una política de prestaciones familiares, pues se trata de dos conquistas logradas ya en muchas naciones cristianas del mundo culto occidental.
6) La Cuestión Sindical
Requisito indispensable para el mejoramiento de los trabajadores es su unión. Por esto la iglesia Católica ha defendido siempre con tanta insistencia el derecho natural de todos los obreros. Lo hizo desde la edad media con la creación de los gremios y corporaciones, y lo ha realizado en los tiempos modernos con su protección dedicada al sindicalismo autentico. Desde León XIII hasta Pio XII la Cátedra de Pedro incesantemente ha proclamado este derecho inalienable de los que con su trabajo están cooperando al engrandecimiento de la nación. Desgraciadamente nuestro movimiento sindical nació con signo marxista en 1936, en un momento convulsionado de la vida nacional y la constante injerencia de la política en el sindicalismo Venezolano, lo ha desviado con frecuencia de su rumbo profesional, produciendo en nuestro trabajador el desengaño y la decepción. Sin embargo exhortamos a nuestros trabajadores a que se reunan en sindicatos por ellos libremente escogidos, convencidos como estamos de la clase obrera llega a su mayoría de edad, tiene que luchar con responsabilidad con decisión con la auténtica promoción obrera, para cumplir la misión que dios le ha confiado.
7) Fundamentos de la Doctrina social de la Iglesia
Cuando la Iglesia aboga por vuestros derechos y os recuerda vuestros deberes, amadísimos trabajadores, simplemente está reclamando que en todos los aspectos de nuestra vida, en los aspectos económicos, cultural, sindical, social, moral y espiritual, se respeta la dignidad de la persona humana que en todos y cada uno de vosotros Dios ha colocado. Ente el socialismo materialista y ególatra, que considera al individuo como una mera pieza en la gran maquinaria del estado, y el materializado capitalismo liberal, que no ve en el obrero si no un instrumento de producción, una maquina valiosa productora de nuevas máquinas  en su prole, estala doctrina eterna del evangelio, que considera a cada uno de nosotros sin distinción de clases ni de razas como persona humana como hijos de Dios, como base y fuente de los derechos humanos. Frutos amargos del primero ha cosechado con lágrimas la humanidad en los países que han caído víctimas de la revolución marxista y los hombres no podrán borrar de su memoria el reciente martirio de Hungría y la tragedia que están viviendo los pueblos encerrados tras el telón de acero.
“Entre las taras del capitalismo liberal, la Iglesia lamenta especialmente las nefastas consecuencias, en las costumbres públicas y privadas, debidas a la búsqueda desenfrenada del dinero. La candencia profesional desaparece en un mundo en que el espíritu de lucro se pone en lugar del espíritu de servicio. El sentido del bien común cede el puesto al desencadenamiento de los egoísmos colectivos e individuales. EI dinero pudre a una sociedad que lo ha hecho su ídolo”
(Declaración Doctrinal del Episcopado, Francés, Mayo de 1.954).
8) Necesidad de propagar y poner en práctica la Doctrina Social de la Iglesia.
La riqueza de nuestra Doctrina Social, tan bella, tan humana, tan cristiana, tiene que ser conocida y practicada por todos nosotros si queremos ser consecuentes con nuestra fe. Juzgamos oportuno y necesario insistir aquí en que ese conocimiento y esa práctica deben penetrar cada vez más en los círculos de dirigentes obreros, en nuestras clases patronales en nuestros actuales y futuros gerentes y empresarios; en nuestra legislación laboral, que sin duda alguna contiene conquistas avanzadas, y en los encargados de aplicar esa legislación; en nuestras Universidades, Liceos, Colegios y Escuelas Técnicas y Profesionales. Nos hemos llevado esa preocupación hasta imponer que en nuestra Arquidiócesis, en la enseñanza catequística elemental, se dieran los fundamentos de la Doctrina social de la Iglesia. Queremos expresar en estas Letras Pastorales nuestra felicitación y aliento a las empresas y patronos que ya van poniendo en práctica muchos de los postulados sociales católicos. También queremos; felicitar y alentar a los organismos sindicales que luchan por la clase obrera, y a los institutos que trabajan para solucionar el problema de alimentación, vivienda y seguridad del trabajador venezolano.
9) Para formar dirigentes del movimiento obrero…
Igualmente juzgamos oportuno dar aquí nuestra voz de aprobación y estimulo la Acción Social Católica, que forma élites de dirigentes obreros que en sus cursillos sociales, y a la JOC (Juventud Obrera Católica), que es escuela, integral, que es servicio y que es cuerpo respectivo de las juventudes trabajadoras. Ambas instituciones por mandato de la jerarquía venezolana, están poniendo los cimientos de una auténtica promoción de la clase obrera. A todo nuestro clero Diocesano, y Regular, y a todos nuestros fieles, recomendamos encarecidamente la necesaria cooperación con estas dos empresas salvadoras.
10) Deberes de los trabajadores
Amadísimos trabajadores, tenemos confianza en vosotros, en la clase obrera venezolana.
Caracas 1957
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Publicado por GANTILLANO, en 9/7/2011



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