El arzobispo del estado Mérida, monseñor Baltazar Porras, dijo que la renuncia del Papa Benedicto XVI podría tener un reflejo en la sociedad actual en el que desde el poder político y económico está presente la tentación de permanecer de manera indefinida en el poder.
Monseñor Baltazar Porras, arzobispo de Mérida, cree que por las características personales del Papa Benedicto XVI, no influirá en la decisión que tomará el cónclave de cardenales del Vaticano para la escogencia del nuevo Papa.
Expresa que si alguna influencia ejercerá el Papa tras su dimisión tendrá que ser revisada única y exclusivamente en la escogencia que en los últimos años de papado hizo sobre los cardenales que ocupan el cónclave.
“Conociendo la personalidad del Papa (Joseph Aloisius) Ratzinger, y cómo fue su actuación como cardenal al frente de la doctrina de la fe y en los días de la última gravedad y muerte del Papa Juan Pablo II, sabemos que no es su talante el de ser un hombre intrigante, por lo que no es posible que pueda querer inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro”, apuntó Porras.
Insistió en que la trayectoria de Ratzinger estuvo marcada por una personalidad “ajena a todo tipo de comentarios y rumores” por lo que, según Porras, no es probable que “vaya a querer manipular” al momento de ser tomada alguna determinación.
Los próximos pronunciamientos que se esperarán del abdicado Papa, estarán orientados a anunciar a dónde se retira y qué es lo que va hacer.
Reflejo para la sociedad
El arzobispo de Mérida, en declaraciones a Globovisión, mencionó que esta “sorpresiva” renuncia del Papa Benedicto XVI no ha sido lo normal en la vida de la Iglesia en la que se registran seis casos de abdicación, dos de ellas de papas con el nombre de Benedicto, en los más de 300 papas que han ejercido como líderes de la Iglesia Católica.
No dejó de señalar que la renuncia deja en claro el nivel de responsabilidad y entrega que debe tener la cabeza de la Iglesia Católica en el mundo y la obligación de viajar por el mundo siendo embajador de paz, atender los temas de interés mundial, recibir arzobispos, entre muchas otras funciones.
En este sentido, atribuye solo a la salud del pontífice su decisión, toda vez que analistas han señalado la influencia que pudo haber tenido sobre la decisión un ejercicio papal enmarcado en escándalos sexuales, sobre todo de pederastia, dentro de la Iglesia Católica.
Para Porras simplemente “Ratzinger sintió la carga, asumida porque era la voluntad de los cardenales que lo habían elegido, la decisión pone muy en alto la figura del Papa Benedicto XVI y evidencia lo que es la responsabilidad de la Iglesia”, recalcó.
Sostuvo que la situación pondrá traerá consigo otra serie de consideraciones dentro de la Iglesia Católica sobre hasta qué momento deben estar los cardenales, obispos y sacerdotes.
De la misma manera, indicó que el hecho tendrá un reflejo en la sociedad política, económica y financiera actual en la que considera existe, ahora más que nunca, las ansias de permanencia en el poder. “La tentación más corriente que tenemos los seres humanos es ver cómo permanecemos de manera indefinida en el poder”, apuntó.
OCARINA ESPINOZA | EL UNIVERSAL